Anastasiia Skydan es psicóloga de nuestra fundación y trabaja con niños en las sesiones del programa «Recuperación» desde 2024.
— ¿Por qué arteterapia y no una conversación común?
«Un niño que ha vivido un trauma a menudo no puede hablar de ello con palabras. No porque no quiera, sino porque no sabía cómo nombrarlo. A los 8 años no existe un vocabulario para “cuando escuché una explosión y no podía respirar”. El dibujo da forma a aquello que todavía no la tiene.»
— ¿Cómo entiende que el niño empieza a abrirse?
«A los 2–3 días, algo cambia a nivel físico. Al principio, los hombros se elevan hasta las orejas, la postura es cerrada. Luego veo que se sienta con normalidad. Que se ríe de una broma. Que fue el primero en hablar durante el almuerzo. No enseguida sobre lo difícil, sino sobre cosas pequeñas. Pero esa es precisamente la señal de que empezó a confiar en el espacio.»
— ¿Qué es lo más difícil de su trabajo?
«Los primeros tres días. Cuando los niños están enfadados, irritables, “ponen a prueba” a los adultos. Nosotros no debemos reaccionar ni destruir el espacio. Mantener la seguridad sin castigos. Eso es lo más agotador.»
— ¿Qué le da fuerzas para continuar?
«El séptimo día. Cuando los niños no quieren irse a casa. Cuando se escriben cartas a sí mismos “para cuando sea difícil”. Cuando veo cómo ha cambiado el rostro en una semana. Entonces entiendo que esto funciona.»


